La taberna
Casa nueva, costumbres de siempre
Las tabernas de Madrid presumen de fechas. Nosotros acabamos de abrir, así que presumimos de otra cosa: de repetir cada día lo que Madrid lleva siglos haciendo bien.
Lo que repetimos cada día
La tradición no se cuenta con fechas. Se repite.
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El vermut antes de comer
De grifo, con su aceituna y su piel de naranja. Es la hora más madrileña del día.
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La tapa con cada ronda
Una caña nunca viene sola. Así se ha hecho siempre en las tabernas de Madrid.
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El guiso del día
Cada día de la semana tiene su cuchara: callos, cocido, rabo de toro… Lo apuntamos en la pizarra.
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El mantel para comer
En el comedor, mantel y servilleta de tela. Comer sin prisa también es tradición.
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El vino de cerca
Garnachas, albillos y malvares de la propia Comunidad de Madrid, por copas.
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La sobremesa
Café, una copa y conversación. Aquí nadie te trae la cuenta sin pedirla.
El nombre
¿Por qué «El Cotarro»?
Según el diccionario, un cotarro era el recinto donde se daba albergue por la noche a quien no tenía casa. Con el tiempo pasó a llamarse así cualquier grupo de gente animada y revuelta. De ahí vienen alborotar el cotarro y ser el amo del cotarro.
Las dos cosas nos valen: un sitio donde refugiarse al caer la tarde y un lugar donde se junta la gente a hablar alto, brindar y pedir otra.
Curiosidad: El amo del cotarro, comedia de Mariano de Vela, se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid el 23 de febrero de 1895.
La casa
Barra, cocina, comedor y bodega
Nada más entrar, la barra de zinc y mármol. Al fondo, la cocina de los guisos. A la derecha, el comedor con mantel y el reservado. Y bajando la escalera, la bodega.
Plano ilustrativo: se ajustará a la distribución real del local.